Un día como cualquier otro recibo una llamada a mi celular. Nada extraño, a acepción de que la joven que me llamó -a la que vamos a llamar María- estaba equivocada. Su voz me agrada, así que le digo que puede llamarme de todas formas para que hablemos y nos conozcamos. El único problema era que vivía en el sur del país (Duvergé), pero na. Nos pasamos un par de semanas hablando.
Un buen día, estaba en plaza central comiendo pizza con unos panas, me bipean de un número extraño, inmediatamente devuelvo la llamada lo primero que me dicen es: "'¿Por qué duras tanto para devolverme Francis?". Yo le respondo que no soy Francis, sino Frandy; la joven - a la que vamos a llamar Juana- me dice que la excuse y yo le digo que no hay problema y que si quiere me puede llamar que no hay problema. Empezamos a preguntarnos cosas como la edad, el físico, donde vivimos y cosas así. Ella es de Barahona y me encuentro muy curioso que en una semana me llaman dos chicas equivocado desde el sur, pero no le di mente.
Un día, llamo Maria para saludarla, e inmediatamente llamo también a Juana ya que tenía unos días que no sabia nada de las dos. Cuando llamo a Juana ella me saluda y me dice muerta de risa: "aquí estoy con mi Maria". Yo me quedo completamente en el aire y le pregunto: "'¿ustedes son primas?, barájamelo alpaso que no estoy entendiendo" y me cuelga el teléfono. La llamo nuevamente para que me expliquen la situación y ella procede a explicarme.
Resulta que
miércoles, 16 de enero de 2008
"Maravillas" De La Tecnologia
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2 comentarios:
diantres men tiene suerte para las sureñas, pero y entonces que paso despues me has dejao en ascuas eso no hace, pense que luego pasaria un menage a trois
No entendí la ultima parte de tu mensaje. ¿Quieres saber algo?
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